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La historia de

MAURO PETTI

Asesor financiero | Ditta Individuale

MAURO PETTI

La historia de MAURO PETTI - Asesor financiero | Ditta Individuale

Soy Mauro Petti, agente financiero. Trabajo como autónomo y colaboro con FINECOBANK como banco de referencia. Durante años aplacé una decisión importante: ceder una rama de mi actividad y abrirme a nuevas oportunidades. Las ideas las tenía… pero nunca terminaba de pasar a la acción.

En marzo entré en Private Community, en la Comunidad IGNIS. No vengo directamente de una realidad parecida: hace diez años había formado parte de un capítulo de networking, después salí de él, y desde entonces mi camino había sido muy individual. Precisamente por eso hoy vivo el intercambio en la Comunidad como algo libre, auténtico y no condicionado por el pasado.

Lo primero que me llamó la atención al entrar en IGNIS fue la energía positiva: no un entusiasmo de fachada, sino una fuerza concreta, hecha de empresarios que hablan de resultados reales —personales, profesionales y económicos—. Este ambiente me dio una lucidez nueva. Al cabo de mes y medio dejé de valorar y empecé a actuar: decidí ceder una rama de mi empresa. De abril a octubre llevé adelante el proyecto y el 21 de octubre lo concluí, respetando la fecha que me había impuesto.

En paralelo surgió un cambio que no había previsto: el equipo. Al principio lo imaginaba como algo temporal, ligado solo a la transición. El intercambio con los demás miembros, sin embargo, me llevó a reconsiderarlo todo. Ver los resultados obtenidos por quienes ya trabajaban en equipo me hizo entender que el equipo no es una carga, sino una palanca. Así, lo que debía ser provisional se convirtió en un proyecto permanente: dirigiré un grupo formado por mí, un coordinador y dos junior, con el que desarrollaré con el tiempo la rama de empresa cedida.

Para mí esto fue un giro profundo, porque vengo de una larga trayectoria profesional muy individual, basada en la relación directa uno a uno. En la Comunidad, en cambio, descubrí el valor del trabajo compartido en la continuidad: no solo en las urgencias, sino en el día a día. También vi el entusiasmo de los chicos con los que colaboraré, que en el pasado habían vivido cesiones parecidas sin tener nunca la oportunidad de entrar en un equipo estable. Esta nueva perspectiva los motivó a ellos, pero también me motivó a mí.

Antes pensaba que mi situación era demasiado particular para encontrar respuestas fuera de mí. IGNIS me demostró lo contrario: cada historia es única, pero muchos problemas se parecen. La diferencia es que no nos quedamos en describir los problemas: trabajamos en las soluciones. Algunos miembros me ofrecieron claves de lectura que me permitieron dar auténticos «saltos» en cuestiones que, solo, seguía posponiendo.

El Mindset Booster fue otro punto central. Hacerlo junto a los demás, desde el principio, es lo que creó una alineación profunda dentro de la Comunidad. El Mindset no se puede explicar: hay que vivirlo. Es un itinerario que cada uno interpreta a través de su propia historia, pero el hecho de recorrerlo juntos crea un terreno común sobre el que se apoya todo lo demás. Me di cuenta observando a quienes llegaron después y lo hicieron en un segundo momento: hasta ese paso siempre faltaba una pieza.

En este proceso también tuvo un papel importante Combine®, la inteligencia artificial que utilizamos en la Comunidad. Me pareció sorprendentemente eficaz porque no responde de forma genérica: al conocer mi Mission y mi Vision, devuelve un enfoque que reconozco como propio. Me ayuda sobre todo en la gestión del equipo y de la organización. A veces pone en orden pensamientos que también tendría yo, solo que de forma más clara y en mucho menos tiempo. Creo que la IA hay que usarla bien, pero hay que usarla: quien no lo hace corre el riesgo de quedarse atrás. Al mismo tiempo sé que la parte humana sigue siendo insustituible, y eso lo veo en los matices y en los comentarios que recibo de los demás miembros de la Comunidad.

La fuerza de IGNIS está también en la continuidad del trabajo conjunto. Nos vemos una vez al mes en persona y una vez por semana a distancia, para seguir los micro-progresos. Además, he hablado a menudo con algunos miembros también fuera de los encuentros oficiales, cada vez que necesitaba un apoyo concreto. Nunca he recibido un «no puedo»: la disponibilidad ha sido total. Como secretario de la Comunidad puedo ver de cerca cuánto intercambio hay entre los miembros: quien está más adelantado comparte sin dudarlo. Antes de entrar me lo habría imaginado de otra manera; sin embargo, me llevé una sorpresa positiva.

Mirando el proceso en perspectiva, la línea temporal es clara:

1 mes y medio para decidir dar el paso;

6 meses para completar la primera parte del proyecto (cesión cerrada el 21 de octubre);

principios de diciembre: primer encuentro con el nuevo equipo;

enero: puesta en marcha de la nueva organización;

marzo → octubre próximo: proceso de adquisición de la nueva rama de empresa.

En estos meses no estoy trabajando solo en los objetivos económicos, sino en objetivos cualitativos, personales y profesionales. Creo que los números son una consecuencia: si apuestas por la calidad, por las pocas acciones fundamentales, coherentes y continuas, el resto llega. La verdadera diferencia hoy es que no me limito a pensar en lo que querría: conecto los objetivos con acciones reales, con fechas, responsabilidades y un contexto que me empuja a no quedarme en la teoría.

Si tengo que resumir estos siete meses, puedo decirlo con claridad: antes tenía la idea del cambio, pero no la convicción para llevarla a la práctica. Hoy, gracias a la Comunidad, al itinerario Mindset, al intercambio continuo y al uso consciente de Combine®, ese cambio se ha vuelto real, concreto y en movimiento.

No hizo falta un tiempo infinito. A mí me bastaron siete meses. Y la Comunidad adecuada.