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La historia de

MARCO MONTERSINO

Empresario | IM Trading S.R.L.

MARCO MONTERSINO

La historia de MARCO MONTERSINO - Empresario | IM Trading S.R.L.

Me llamo Marco Montersino y esta es la historia de cómo una pequeña bandera blanca, agitada por un niño para que su padre lo viera, se convirtió en el símbolo de una empresa de valor: IM Trading S.R.L., que se dedica a la Seguridad en el Trabajo y la Privacidad.

Crecí en una realidad profundamente agrícola, donde el verbo dominante era uno solo: trabajar.

Trabajar pronto, trabajar mucho, trabajar siempre.

En aquella cultura el reconocimiento pasaba por el esfuerzo: cuanto más trabajabas, más valías. Pero dentro de mí había el deseo de algo distinto.

La imagen que llevo dentro es la de un niño con una pequeña bandera blanca en la mano, alzada lo más alto posible para que su padre lo viera.

Aquella bandera representaba la necesidad de ser reconocido, escuchado, visto por lo que era. Pero, por mucho que la agitara, siempre parecía demasiado pequeña. Nadie la notaba de verdad.

Durante años perseguí ese reconocimiento a través del trabajo. Puse en marcha mi negocio, asumí la gestión de más de 3.000 clientes, me sumergí por completo en el día a día operativo.

Sobre el papel estaba «teniendo éxito»: tenía una empresa, trabajo, responsabilidades. Pero por dentro estaba repitiendo exactamente el modelo que había criticado de joven: mucho trabajo, poquísimo tiempo para la familia, casi ningún espacio para mí.

El punto de inflexión llegó cuando empecé mi recorrido individual con Private Community.

Partí de una pregunta sencilla e incómoda: «¿Por qué hago lo que hago?»

Detrás había otras preguntas: «¿Para quién estoy trabajando tanto? ¿Qué estoy buscando? ¿Cuál es el sentido de todo esto?».

El trabajo de conciencia me obligó a mirar de frente una verdad que evitaba: estaba persiguiendo un modelo de aprobación que ya no me pertenecía.

Me quejaba de la cultura del «trabajar, trabajar, trabajar», pero en la práctica la estaba replicando, dejando de lado lo que decía considerar más importante: la familia.

Entendí que lo que de verdad me mueve es dar valor a la familia, a la mía y a la de los demás, y elegí reconstruir mi forma de trabajar a partir de esta conciencia.

Hoy puedo decir algo que, hace unos años, no habría creído posible: veo a mis hijos, hablo con ellos, los escucho.

Ya no soy solo una presencia cansada al final del día, soy un padre que está presente. Esto, para mí, ya es una meta enorme.

De esta transformación personal nació también una nueva idea de empresa.

IM Trading S.R.L. no es solo una empresa dedicada a la seguridad en el trabajo: es la manera concreta en la que puedo contribuir a que padres, madres e hijos vuelvan a casa sanos y salvos al final del día.

La seguridad no es solo normativa, es una forma de cuidado. Y para mí esto tiene un valor profundamente familiar.

Casi por casualidad, durante una cena entre consuegros, nació la idea de crear la sociedad actual junto a mi cuñado Sebastiano.

Él trabajaba en un banco. En un momento dado me dijo: «Lo dejo todo, voy a construir algo contigo».

Mi reacción fue de sorpresa: dejar un puesto seguro por un proyecto empresarial en el sector de la seguridad en el trabajo no es una elección obvia. Pero aquella propuesta era perfectamente coherente con el recorrido que había empezado con Private. Sentía que era la dirección correcta. Y dije que sí.

Después de trabajar sobre mí mismo, decidí llevar Private Community también dentro de la empresa, a través del Programa Corporate.

En la sociedad éramos cuatro: yo, mi mujer, mi cuñado y mi cuñada. Cuatro personas distintas, con estilos, miedos y expectativas diferentes. Necesitábamos un lenguaje común.

El Corporate nos permitió construir una Visión y una Misión compartidas, definir roles claros, procedimientos, responsabilidades, pero sobre todo crear identidad. Ya no éramos solo «familiares que trabajan juntos», éramos un equipo.

Una de las herramientas más transformadoras fue el estudio de los estilos de comportamiento.

Yo soy un Go-Getter, orientado a la acción y a los objetivos; mi mujer es una Promoter, inclinada a la relación y a la implicación; mi cuñado es un Nurturer, con una fuerte necesidad de seguridad y de cuidar a los demás; mi cuñada es una Examiner, precisa, analítica, atenta a los detalles.

Poner nombre y significado a estos estilos cambió nuestra manera de trabajar juntos.

Entendí que con mi mujer debo suavizar la manera en que propongo las cosas, porque la energía es fundamental para ella.

Con mi cuñado aprendí a dar más estabilidad y claridad, porque su tranquilidad nace de la seguridad del entorno.

Con mi cuñada entendí que el tiempo que necesita para evaluar no es una resistencia, sino un recurso para evitar errores.

Este «mapa» no se ha quedado en la teoría: lo utilizamos en las entrevistas de selección, en la elección de los clientes, en la comunicación interna, incluso en la redacción de los presupuestos.

Hoy, cuando hago una entrevista, no me limito a describir las funciones: cuento la historia de IM Trading S.R.L., nuestra Visión y nuestra Misión, los valores familiares que la sostienen y el motivo por el que existe esta empresa.

Quiero entender si la persona que tengo delante puede encontrar su propia identidad dentro de este proyecto.

Cuando veo que algo se enciende en los ojos de una persona, sé que ahí puede nacer una colaboración de verdad.

Uno de los aspectos que más me enorgullece es la evolución de las personas en la empresa.

Pienso, por ejemplo, en una chica que, el primer día, dijo: "Yo no sé hacer nada". Entró de puntillas, con poca confianza en sí misma.

Paso a paso, delegación tras delegación, acompañamiento tras acompañamiento, hoy es un punto de referencia: gestiona las revisiones médicas, coordina al médico competente, sigue los calendarios de vencimientos y una parte de las evaluaciones de riesgos.

Esto no ha ocurrido por casualidad. Es el fruto de tres elementos: confianza, responsabilidad y cultura del feedback.

Hemos creado un entorno en el que las personas saben qué se espera de ellas, donde pueden crecer, pero también donde queda claro que, si no se reconocen en los valores, es mejor marcharse.

En una cultura bien definida, las personas se autoseleccionan: quien no está alineado, en algún momento, acaba saliendo por su cuenta. Quien se queda, se queda porque cree en ello.

Un papel fundamental en este recorrido lo ha tenido también la Community de empresarios con la que comparto el trabajo en Private.

El intercambio sincero - a veces áspero, nunca superficial - ha sido auténtica gasolina.

Recibir feedback directo, incluso cuando duele, te obliga a quitar las justificaciones y a mirar lo que de verdad hay.

Esa misma cultura de intercambio la llevo hoy a la empresa: las personas aprenden a hablarse, a decirse la verdad, a gestionar los conflictos. Es ahí donde se produce el crecimiento más significativo.

En el plano de los números, el cambio se ve con claridad.

En el primer año, IM Trading S.R.L. facturaba 170.000 euros.

En los años siguientes hemos tenido un crecimiento constante de aproximadamente el +100% cada año.

Pero el punto, para mí, no es este: la facturación no es la estrategia, es la consecuencia.

La verdadera estrategia es tener una Visión clara, compartir misión y valores con socios y equipo, elegir clientes y colaboradores coherentes con esa visión, construir un entorno basado en el feedback y en la responsabilidad.

Cuando alineas estas dimensiones, los números llegan solos.

Hoy ya no trabajo "para hacer facturación".

Trabajo para construir una empresa de valor, familiar en la forma de estar juntos y sólida en la forma de trabajar.

La facturación es solo la prueba de que vamos en la dirección correcta.

Si tuviera que dar un consejo a un empresario, diría esto:

si quieres construir una empresa que perdure en el tiempo, que tenga valor, que no sea solo facturación sino también cultura, bienestar y crecimiento, entonces un recorrido de este tipo no es un extra opcional.

Es una elección inevitable para quien de verdad quiere hacer empresa.